miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Eterna juventud?

La tecnología ha prolongado la neotenia (del griego *neo-*, ‘joven’, y *teinein*, ‘extenderse’- es uno de los procesos de heterocronía que se caracteriza por la conservación del estadio juvenil en el organismo adulto, debido a un retardo pronunciado, en correlación con su ancestro u organismos cercanamente emparentados)
Los humanos no queremos envejecer. Pero no debería incluirse en no querer madurar, y ahora parece ser así. La misma actitud que vemos en los adolescentes se ha prolongado a etapas muy avanzadas de los adultos.
No tiene nada de malo el sentido lúdico de las cosas. Al contrario, nos ayuda a sobrellevar la gran cantidad de responsabilidades que conlleva ser adulto. El problema viene después...
¿Hacia dónde va todo esto?
De la clásica vejez viendo las novelas, tejiendo o hablando por teléfono con otros ancianitos o parientes, vamos directo a la vejez más solitaria: la vejez-gadget. O tal vez, la app-vejez.
Donde los únicos acompañantes del ancianito serán los gadgets, aparatos y aplicaciones computacionales.  Juegos en computadora, tableta, celular...
Donde todavía menos personas estarán cerca del ancianito, porque lo contactarán por Facebook, Twitter o alguna cosa similar.
El propio viejito no tendrá sentido de trascendencia... ¿Cuál es la huella que ha dejado? ¿Qué hizo en su vida para mejorar al mundo que le heredaron?
Neotenia... ¿eterna?

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