miércoles, 1 de septiembre de 2010

Respeto. Ahora, en desuso.

Lo que es, como consecuencia de lo que fué. Eso es nuestra experiencia.

En tiempos pasados, la experiencia era respetable. La trayectoria, el conocimiento, el camino andado eran sujetos de respeto y, a veces, hasta de admiración.
La ahora normal tradición de mentir le lleva a las nuevas generaciones a dudar de la experiencia de otros. Como los jóvenes mienten, piensan que todos los demás también lo hacen.
En casos cada vez más frecuentes, la mitomanía (creerse sus propias fantasías o mentiras) toma formas tan variadas como camaleónicas.

Supongamos que conocemos a un escritor que ha decidido tomarse dos años sabáticos para inspirarse y encontrar la calma para escribir una buena novela. No sabemos el pasado de dicho personaje. Y, francamente, no está obligado a informarnos de todo lo que ha hecho en su vida. Simplemente se encuentra en un momento tal, que no tiene la menor necesidad de reconocimiento de otros.

Tal vez nuestro personaje fue militar, político, empresario, filósofo... Las posibilidades son infinitas. La experiencia que puede tener es, igualmente, variada e impredecible. 

Pero lo hemos conocido en un momento de poca movilidad (física, económica, social), ya que vive un momento de mucha más introspección. Si lo juzgamos por lo que vemos a priori, es por que no tenemos la agilidad mental o la capacidad de observación necesaria para calificarlo.

Tal vez nuestro personaje hasta se divierta viendo cómo es juzgado y calificado por mentes jóvenes, prejuiciosas y acostumbradas a que "en la calle" todo es mentira, al menos parcialmente.

Ahí es cuando deja de existir el respeto.  Recuerda que "El león, cree que todos son de su condición".  Si crees que la experiencia y el conocimiento de alguien es mentira (al menos parcialmente), o que esa persona no es capaz de hacer algo diferente a lo que aparenta... lo más probable es que eso sea precisamente lo que piensas de tí mismo.

Ahí se los dejo de tarea.

Sam Walton, acuñó la idea de Wal-Mart después de cumplir 40 años de edad. Antes de eso, ni quien supiera de él. Siempre hay algo más que lo evidente. Imagino a los conocidos que tenía antes de fundar Wal-Mart, y a todos aquellos que lo pusieron en duda a el o a sus ideas. Con el tiempo hacían fila para pedirle empleo.

¿Hay un Sam Walton en tí? ¿ O eres de aquellos que dudan de todos los demás, incluso de tí mismo?