Infinidad de ocasiones he sido profesor. Mi materia ha sido el idioma inglés. Di clases en las mejores escuelas del país (México), contándose entre ellas el Angloamericano, Berlitz, ITESM - Morelia, Unitec, TecMilenio, y otras tantas por el estilo.
Siempre me llamó la atención que los alumnos pensaran peyorativamente acerca de la materia. Parecía que sus mentes dijeran "...no hay bronca, sólo es inglés..." Mucho ausentismo, llegadas tarde, no hacían las tareas correctamente o simplemente las bajaban de internet o se las copiaban entre ellos..., y estoy hablando de alumnos de universidad y preparatoria por igual.
Cuando daba clases en empresas, por parte de Berlitz, era aún peor. Los alumnos eran ejecutivos "de alto nivel" y se sentían paridos por Afrodita. Ahí tenía que incluso esperar a que se presentaran, aunque faltaran 5 minutos para que terminara su clase. Y ni como pedirles que hicieran tarea.
Tanto en las universidades y preparatorias, como en las empresas, más que ser un profesor de inglés de calidad, parecía un concurso de popularidad. Hay encuestas que le hacen a los alumnos totalmente orientadas a ver si el profesor de tal o cual materia "les cae bien" o "los trata con amabilidad". Recuerdo una pregunta: "¿El profesor les sonríe al iniciar la clase?".
Lo anterior, entre otras cosas, es una de las mayores razones por las que me he dado un tiempo libre de enseñar en instituciones privadas de enseñanza del idioma inglés.
Pero los alumnos particulares llegan a ser todavía peores. Sus razones para tomar clases a nivel particular son muchas, pero concuerdan en puntos muy específicos: no tienen tiempo entre semana para tomar clases en escuela, sus horarios no se "acomodan" con los de una escuela, los sistemas de enseñanza en las escuelas son muy lentos, quieren terminar lo antes posible "con el inglés", quieren prepararse para presentar tal o cual examen (TOEFL, TOEIC, Cambridge)...
Entonces me buscan. Iniciamos muy bien... las primeras dos o tres clases. Y entonces, comienza la indisciplina. Vuelven a ser como los estudiantes de escuela o empresa: no hacen tareas, faltan a sus clases, cancelan las sesiones, llegan tarde a las sesiones, regatean los precios de la hora de clase.
Si les cobrara un mes de sesiones por adelantado, seguro que no faltarían a sus sesiones o no cancelarían tanto. Pero, parte de la "magia" de tener un profesor particular es, de hecho, que le pagas al terminar la clase y no hay ninguna otra obligación pendiente.
Por eso he intentado seleccionar a los alumnos a quienes les doy clases particulares. Pero, a pesar de los pesares, se vuelven exactamente iguales a los que describí al principio del artículo.
Aquí, algunos pensamientos claros al respecto:
1.- Yo ya domino el idioma. No necesito tomar clases: yo imparto las clases.
2.- No me dedico a dar clases como forma de vida, lo hago por gusto.
3.- No necesito andar mendigando el pago por hora de clase.
4.- No son mi única opción, de hecho es al revés.
En el futuro, pensaré con mucho cuidado el dar clases particulares. Muy probablemente, las cobraré por adelantado (un mes, cuando menos). Sesión que falte el alumno, sesión que cobraré aunque no se presente. Si no hacen tareas en más de dos ocasiones, ya no les daré clases. Y seleccionaré los días, horarios y duración de las clases unilateralmente. Repito: yo ya hablo inglés.
Si no les pareciera a alguno de ellos, pues que busquen una escuela donde los acepten con toda su indisciplina, faltismo, y regateo económico. A ver cómo les va.
